¿Has encontrado un ave herida? Cómo actuar para ayudarla sin poner en riesgo su vida.

Encontrar un ave herida, desorientada o incapaz de volar puede generar muchas dudas. ¿Debemos cogerla? ¿Hay que darle agua o comida? ¿Dónde podemos llevarla? Aunque nuestra primera reacción sea intentar ayudarla cuanto antes, es importante saber cómo actuar para evitar causarle más estrés o agravar sus lesiones.
Desde nuestro proyecto de educación ambiental queremos compartir una serie de recomendaciones para que cualquier persona sepa cómo actuar ante el hallazgo de un ave silvestre que necesita ayuda.
Nuestra intervención puede marcar la diferencia, pero debe realizarse siempre con prudencia y siguiendo las indicaciones de profesionales especializados.
1. Comprueba su estado y asegúrate de que está fuera de peligro
Lo primero es observar al animal desde cierta distancia, sin intentar cogerlo inmediatamente.
Comprueba si presenta alguno de estos signos:
No puede volar o tiene dificultades para mantenerse en pie.
Tiene un ala caída, una pata aparentemente lesionada o alguna herida visible.
Presenta sangrado, dificultades respiratorias o movimientos descoordinados.
Permanece inmóvil, está muy débil o no reacciona ante los estímulos.
Ha sufrido un atropello, un golpe contra un cristal o un ataque de otro animal.
Antes de acercarte, asegúrate de que no existen peligros para ti ni para el ave, como carreteras, tráfico, mascotas o presencia de depredadores.
Si se encuentra en un lugar peligroso, intenta evitar que otras personas o animales se acerquen. No te expongas a ningún riesgo para rescatarla.
Una consideración importante: no todas las aves que encontramos en el suelo están heridas. Durante sus primeras etapas de vida, muchas especies abandonan el nido antes de dominar el vuelo. Son los llamados volantones. Si el ave está emplumada, activa y no presenta lesiones, sus progenitores pueden seguir alimentándola y cuidándola. En estos casos, conviene observar desde lejos y consultar con especialistas antes de intervenir.
Si encontramos un pollo que todavía no está emplumado o tiene muy poco plumón, podemos comprobar si hay un nido cercano y, si es posible hacerlo con seguridad, ver la posibilidad de devolverlo a él.

2. Colócala en un lugar seguro, tranquilo y protegido
Si el ave está herida y es necesario recogerla, hazlo con mucho cuidado y evitando manipularla más de lo imprescindible.
Para ello:
Utiliza unos guantes y, si es posible, una toalla o paño para cubrirla suavemente.
Evita movimientos bruscos, gritos y cualquier situación que pueda aumentar su estrés.
No presiones su pecho, ya que las aves necesitan moverlo para respirar.
Introdúcela en una caja de cartón resistente, con pequeños agujeros de ventilación.
Coloca en el fondo un lecho de tiras de papel de periódico limpio y seco, que proporcione una superficie adecuada para apoyarse.
Mantén la caja cerrada, en un lugar tranquilo, oscuro y a una temperatura ambiental estable, evitando el frío, el calor excesivo y los cambios bruscos. La oscuridad y la tranquilidad ayudan a reducir el estrés durante el traslado y la espera.
¡Muy importante! No le des comida ni agua.
Aunque nuestra intención sea ayudar, ofrecer alimentos o introducir agua directamente en el pico puede provocar atragantamientos, aspiraciones y otros problemas. Además, una alimentación inadecuada puede perjudicar seriamente a un animal que ya está debilitado.

3. Contacta con profesionales especializados
Una vez que el ave esté en un lugar adecuado y en condiciones seguras, el siguiente paso es avisar a los profesionales responsables de su atención.
En España puedes llamar al 112, que podrá orientarte y canalizar el aviso cuando corresponda, o contactar directamente con el centro de recuperación de fauna silvestre de tu comunidad autónoma.
Cuando realices el aviso, intenta facilitar toda la información posible:
Lugar exacto donde has encontrado al animal.
Especie, si puedes identificarla, o una descripción de su aspecto.
Estado en el que se encuentra y lesiones que hayas observado.
Circunstancias del hallazgo: atropello, caída del nido, colisión contra un cristal, ataque de un gato, etc.
Si ya lo has recogido y dónde lo tienes.
Si es posible, una fotografía tomada sin manipular al animal puede ayudar a los especialistas a identificarlo.
Recuerda que las aves silvestres necesitan una atención específica. No todas las lesiones son visibles y algunas especies requieren técnicas de manejo y cuidados muy especializados.
4. Sigue las indicaciones y coordina su traslado
Después de comunicar el hallazgo, sigue las instrucciones que te proporcionen los profesionales.
Te indicarán cómo proceder, dónde entregar el animal o si es necesario esperar a que un equipo especializado acuda a recogerlo.
No intentes curar sus heridas, colocar férulas, administrar medicamentos ni realizar tratamientos por tu cuenta. Tampoco intentes liberarlo si todavía no puede volar correctamente o no ha recibido una valoración profesional.
El objetivo es reducir al mínimo el estrés y facilitar que el ave reciba cuanto antes la atención especializada que necesita.
5. Recuerda: ayudar también significa no intervenir cuando no es necesario
La fauna silvestre forma parte de nuestros ecosistemas y, en muchas ocasiones, la mejor ayuda consiste en mantener las distancias y permitir que los animales continúen su desarrollo natural.
Especialmente durante la primavera y el verano, es habitual encontrar polluelos y volantones fuera de sus nidos. No debemos recogerlos automáticamente: primero hay que valorar su situación y consultar con profesionales.
También es importante recordar que las aves rapaces, las garzas, las cigüeñas y otras especies de mayor tamaño pueden defenderse con el pico y las garras. Si encuentras un ejemplar de estas características, evita manipularlo y solicita ayuda especializada.

Un pequeño gesto puede contribuir a salvar una vida
La protección de la fauna silvestre es una responsabilidad compartida. Saber cómo actuar cuando encontramos un ave herida nos permite ayudar de forma responsable y evitar intervenciones que, aunque bienintencionadas, pueden resultar perjudiciales.
Desde nuestro proyecto queremos recordar que no debemos intentar salvar a un animal por nuestra cuenta: debemos facilitar que llegue cuanto antes a las manos de quienes saben cómo atenderlo.
Observar, proteger, avisar y seguir las indicaciones de los profesionales son los cuatro pasos fundamentales.
Porque cuidar de nuestra biodiversidad también significa saber cuándo ayudar y cómo hacerlo.



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